Viajar hasta la capital mundial de la diversión y dejar fuera de la lista a SeaWorld es, seamos honestos, un gran error de planificación. Está claro que no tiene los castillos de princesas ni las varitas mágicas de sus competidores más famosos; de hecho, suele ser el menos explorado de los grandes parques de Orlando. Sin embargo, saltárselo significa perderse la gran sorpresa del viaje, ya que este parque ofrece una variedad única que logra conectar los gustos de toda la familia en un solo día.
Para los adictos a la adrenalina, el lugar es un verdadero paraíso de acero con una colección de montañas rusas de primer nivel. Puedes desafiar la gravedad en bestias mecánicas como Mako, una de las más rápidas y altas de Florida, o experimentar la innovación de Pipeline, donde surfeas de pie a velocidades absurdas.
Pero también una gran variedad de atracciones para toda la familia, como el viaje en balsa de Infinity Falls, el simulador virtual Expedition Odyssey, la torre giratoria SkyTower y muchas atracciones para los más pequeñitos, en Sesame Street Land junto a Elmo y sus amigos.
El agua sigue siendo la gran protagonista en los famosos espectáculos que se presentan a lo largo del día. El verdadero peligro familiar está en las famosas «Splash Zones» de los shows de delfines y orcas; sentarse en las primeras filas implica aceptar que un enorme coletazo te dejará como si hubieras salido de la ducha. El show de los leones marinos muestra animales con tanto carisma que sus ocurrencias hacen que desde el niño de cinco años hasta el adulto más serio se mueran de la risa.

Para matizar las largas caminatas, los hábitats interactivos y acuarios gigantes son el descanso ideal. Entre la enorme variedad de especies que puedes conocer, destacan experiencias como caminar rodeado de pingüinos reales en el frío polar de Antarctica o cruzar un túnel de cristal con tiburones nadando sobre tu cabeza.
Al final de la jornada comprobarás que este parque valió la pena cada paso.





